jueves, 19 de julio de 2012

Sueño No. 777

Y han vuelto los sueños. Los pesados, grises y viejos sueños de fotografía antigua, empapados en melancolía y luces extrañas.


Sueños de carbón, llenos de horror y maravilla.


Niños famélicos y gigantes monstruosos en tierras sin nombre.
Niñas en trajes de lobo, devorándose unas a otras.
Un séquito de perros vomitando cascadas de líquido sepia..


Los viejos y chirriantes sueños de óxido. Desgastados como una postal vista demasiadas veces.
Corrosión reptante. Retratos vivos de una locura que abrazaré por el resto de mis días, galopando con la velocidad del tiempo pasado, intentando alcanzarnos.


Una familia de antaño observa su reflejo en un espejo inmenso, inmóviles. Eternamente esperanzados de ver otra cosa que no sean ellos.
Un hombre caminando solo por una vereda donde los terribles vientos levantan polvareda. Tan solo la silueta se dibuja contra el opaco horizonte.
Una madre alimenta a su cría con pedazos de nube.
Una lluvia de estrellas a media noche ilumina el cielo con resplandores infernales.


Instantáneas de cámara obsoleta, añejada en olvido.


Y encima de todo esto, tus ojos...los que no recuerdo por no haberlos visto antes. Pero estaban desde siempre.
Es tu mirada felina, el motivo de mis espantos y mis desvaríos.
Tan solo quiero sumergirme en ellos y no salir jamás. Perderme en la infinita sabiduría de la nada.
Es mi sincero deseo, hundirme en ti para no tener que enfrentar la realidad nunca más
Eres mi sueño, terrible y mágico.
Beberé el nepente de tus labios.
Hazme olvidar la furia y el dolor.
Abrázame como al más grande de tus miedos
y seré tu esclavo.


Y han vuelto los sueños...los perdidos, oscuros y pesados sueños.


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